- Comer de todo. Recordar lo que se ha comido los días previos nos ayudará a llevar una dieta lo más equilibrada posible, combinando de forma regular los alimentos pertenecientes a los seis grupos principales: leche, carne, pescado, aves, grasas y aceites; cereales; verduras y frutas.
- Aprende a elegir. A la hora de elegir el menú es necesario ser disciplinado/a. Ten cuidado con los aperitivos, te pueden quitar el apetito sin aportar al organismo los nutrientes necesarios. Como entrante, una ensalada con numerosos ingredientes de la huerta, ya que es una gran fuente de vitaminas. Trata de alternar el pescado, la carne y los huevos durante la semana. Como postre, la fruta es siempre una gran elección.
- Cuidado con los excesos. Debes evitar las comidas copiosas que pueden dar lugar a digestiones pesadas y sueño.
- Come sentado y tranquilo. Cuando se come muy deprisa, los alimentos se mastican por; se mezclan con la saliva de una forma insuficiente y llegan menos triturados al tracto digestivo. Además, el comer deprisa se tiende a ingerir más cantidad.
- Comer bien fuera de casa es posible siempre que para ello nos aseguremos que nuestra alimentación es variada. La constitución física, el peso la edad y la cantidad de ejercicio, marcarán la necesidad de las calorías totales y los nutrientes que necesitamos consumir.