Toda persona que se enfrenta a un auditorio experimenta los mismos síntomas: nerviosismo, sudoración, palpitaciones …. Sin embargo, dominar un discurso y hablar en público es una habilidad que se  adquiere con la práctica y se puede llegar a dominar con una buena dosis de perseverancia. He aquí una lista de consejos básicos para manejarnos en intervenciones públicas y dejar en buen lugar a nuestras empresas y a nosotros mismos.

  • Prepara muy bien el comienzo. Tener apuntes con las ideas básicas que se han de desarrollar aplasta los nervios.
  • Antes de comenzar, respira profundamente varias veces. La oxigenación del cerebro facilita la reflexión y activa la memoria.
  • Habla con entusiasmo, en un buen volumen. Asume posturas y comportamientos extrovertidos que atraigan la atención de tu aforo.
  • Mantén una mentalidad positiva «Sé que puedo; estoy preparado; todo va a salir bien. Este auditorio merece lo mejor de mi y se lo daré»
  • Lo más importante de un conferencista es su tema. Y en la medida en que hables con entusiasmo, con ganas, con brío, la atención del grupo se centrará en el tema y no en detalles insignificantes.
  • No debemos concentrarnos en nosotros mismos, ni en el auditorio, sino en el contenido que debemos exponer.
  • Si nos equivocamos, debemos seguir hacia delante sin paralizarnos.