Cerca del 35% de la población española sufre los síntomas derivados del conocido como “síndrome postvacacional”, una alteración del estado físico y psicológico derivado de la incorporación a la rutina laboral tras las vacaciones. Cansancio injustificado, irritabilidad, falta de apetito y de concentración, sensación de ahogo, apatía, desánimo, palpitaciones y hasta insomnio son algunos de los efectos que pueden prolongarse durante varios días o incluso semanas.

Consejos para combatirlo

  • Regresa paulatinamente al horario habitual. Pasar bruscamente de la libertad de horarios al orden marcado por la jornada laboral empeora el proceso de adaptación. Deja atrás los hábitos menos saludables y evita acostarte tarde.
  • Adelanta el regreso unos días. No esperes hasta el último día para regresar, trata de dejar un par de días de margen para estar en casa y adaptarte al ritmo habitual.
  • Evita incorporarte un lunes a tu puesto de trabajo. Reducirás el impacto psicológico de la reincorporación si planeas tu vuelta a mitad de semana. Afrontar la semana completa resultará siempre más complicado.
  • Tómate algún tiempo para ponerte al día. No pretendas liquidar el primer día todo lo acumulado durante tu ausencia. Ahora más que nunca es imprescindible aplicar alguna técnica de gestión del tiempo que nos permita sacar trabajo sin agobiarnos inútilmente.
  • Fomenta las buenas relaciones laborales. Siempre resulta más agradable y sencillo recuperar el ritmo diario en la oficina trabajando en un buen ambiente y fomentando las buenas relaciones con jefes y compañeros.
  • Mantengamos una actitud positiva. Ante los cambios debemos elegir mantener una actitud positiva. Los síntomas serán pasajeros y tras unos días estaremos inmersos en nuevos proyectos de cara al curso que comienza.