Fuente: Diario Sur.es
Los talleres del seminario ‘Emprende 21’ enseñan a los alumnos los errores más comunes a la hora de montar una empresa
Enseñar a levantar un negocio de la nada y no fracasar en el intento. Este fue el objetivo de los talleres de la novena edición del seminario ‘Emprende 21’, una actividad organizada por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Málaga en la que este año han participado más de 400 alumnos.
Durante el transcurso de estos talleres, los estudiantes recibieron formación y, sobre todo, consejos para adentrarse con éxito en el complejo mundo empresarial. «El autoempleo es una salida laboral que, hoy en día, debe valorarse ya que, si bien es cierto que estamos en un momento de crisis, también es un periodo de oportunidades en el que se cierran muchos negocios y se abren otros nuevos», explicó Rosa Fernández, técnica del Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial (CADE), una de las ocho sedes que acogieron el pasado jueves los talleres. En conjunto, todas las actividades prácticas de este seminario tuvieron un nexo común: transmitir al alumnado nociones sobre las motivaciones que debe tener un emprendedor y los errores en los que no debe incurrir.
En primer lugar, Fernández destacó que un proyecto empresarial debe contar con una característica básica: la creatividad. «En muchas ocasiones se trata de darle un poco la vuelta a la idea para que el mercado no te coma y conseguir mantener una cartera de clientes», explicó.
Para demostrar la importancia actual de la innovación y de la creatividad, los alumnos tuvieron que pintarse unos a otros sin mirar el papel. De este modo, Lucas Bonachera, otro de los técnicos del CADE encargados de dirigir el ejercicio, mostró a los inscritos que un gran error del emprendedor es intentar copiar la realidad y no encontrar enfoques diferentes. A su juicio, «como ocurre en la pintura, siempre estamos orientados a plagiar pero, en cambio, se pueden hacer las cosas de manera muy distinta y llegar a resultados que pueden ser buenos. Eso mismo pasa con la empresa, es decir, hay que buscar una diferenciación y, por tanto, innovar», destacó.
Precisamente, durante el taller impartido en la Asociación de Jóvenes Empresarios de Málaga (AJE), los participantes escucharon este mismo consejo. Para Javier Ponce, técnico de esta asociación y encargado de impartir el taller, «las empresas tienen que ofrecer algo diferente».
Con este objetivo, Patrick Porto y Mohamed El Hafid, dos estudiantes de Económicas de la Universidad de Málaga, ya han conseguido poner en marcha recientemente una empresa de internacionalización de empresas españolas en países árabes a través del programa de incubación de empresas que ofrece el CADE, donde reciben alojamiento para su negocio y asistencia técnica. La idea inicial fue ofrecer algo que aún nadie había trabajado. «Nosotros hablábamos sobre las oportunidades que hay que en esos países y de cómo los españoles podríamos aprovecharlas», destacó Porto que, después de hacer despegar su empresa, FPM Consulting, es consciente de los errores más comunes que una persona puede cometer a la hora de montar su negocio. «Sobre todo suele ser un problema la falta de conocimiento del campo en el que se va a desenvolver, la poca paciencia y la escasa motivación», apuntó.
El plan de empresa
A estos problemas hay que añadirle otros más, uno de los más importantes, la ausencia de un buen plan de empresa. Bonachera explica que se trata de «un documento en el que el emprendedor debe plasmar su idea empresarial», es decir, donde se recoge toda la información sobre el negocio.
Para Ponce, el empresario «ha de seguirlo a rajatabla» ya que es su «Biblia, si bien es cierto que mucha gente se tira a la piscina sin haberlo hecho correctamente». En estos casos, según este técnico, las posibilidad de fracaso son mayores.
Y es que, entre otras cosas, el plan recoge la previsión económica del negocio y, tal y como destacó este técnico de AJE, «quizás no te puedes endeudar mucho y en cambio, hay mucha gente que gasta más de la cuenta al no contar con un buen plan». Para Ponce, este es otro de los grandes errores del emprendedor: «no corregir los errores a tiempo es un problema ya que hay gente que no lo hace y, por tanto, no alcanzan el éxito». La experiencia inicial ha hecho que tanto El Hafid como Porto hayan aprendido bien que la falta de previsión económica es un problema. «Muchas veces, por ejemplo, hemos firmado un acuerdo de tipo verbal que, finalmente no nos ha llevado a ninguna parta», explicó Porto.
Además del plan de empresa, otro error es el tipo de producto que se quiere poner en el mercado. «Un empresario no puede empeñarse en vender aquello que quiere vender. Eso es un fallo porque tiene que darse cuenta de cuál es la fortaleza de su empresa y ofrecerla al consumidor, es decir, hay que percibir en qué aspectos despunta la empresa», apuntó Ponce, quien resaltó que otro valor clave es elegir el grupo humano que te va a acompañar: «es importante saber bien seleccionar los socios porque es positivo conocer a la gente que trabajará contigo».
Internet
Finalmente, Ponce aconseja «no limitarse a un solo cliente estrella», sino diversificar la cartera de clientes para acercar la empresa a un mayor público y, sobre todo, contar con presencia en internet. Y es que, tal y como explicó, «la sociedad ha cambiado e internet es un vehículo de promoción en el que tienes que estar. De hecho, si no estás en internet ni en las redes sociales, no existes».
Con los ocho talleres del pasado jueves, el ‘Seminario Emprende 21’ cierra su novena edición después de dos semanas llenas de ponencias y actividades con un objetivo común: contagiar las ganas de emprender a todo el alumnado.
De una revista a una empresa de muebles temáticos
Roseta Leiva es una joven que se encuentra actualmente incubando su empresa en las instalaciones del CADE de Málaga. Tras acabar su carrera de Publicidad en la Universidad de Málaga decidió montar un negocio, en concreto, la edición de una revista infantil. Tras trabajar en su propuesta, en octubre de 2009 lanzó el primer número de esta publicación. Actualmente, su empresa ‘Mi Mundo’ edita unos 25.000 ejemplares de esta revista que se distribuye por los colegios de toda Málaga.
«Recuerdo que entregué muchos currículos y no me llamaban de ningún sitio. Finalmente acudí al CADE donde me ayudaron a hacer mi plan de empresa y en julio de 2009 ya estaba aquí instalada», explicó Leiva, quien añadió que fue haciendo el plan de empresa «cuando nos dimos cuenta que en lugar de hacer una revista destinada a padres como habíamos planteado era mejor hacer una publicación para niños».
Para Leiva, «es importante dejarse llevar por las oportunidades del mercado». Por este motivo, tras el lanzamiento de su revista, Leiva decidió seguir ampliando su negocio, en concreto, creó ‘Tu rincón Mágico’, una empresa de muebles temáticos para niños que incluso ya ha recibido encargos desde Francia. «Si yo solo me hubiera ceñido a mi revista seguramente me hubiera ido mal. Es bueno dejarse llevar», explicó.
Ahora Leiva quiere seguir ampliando su proyecto empresarial. El próximo reto será diversificar su negocio tematizando muebles para el sector de adultos.
